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La desmotivación escolar: un problema

Desde la psicología evolutiva se define la motivación como la activación de unos mecanismos que orienten la conducta a la consecución de una meta. Existen para Bandura dos tipos principales de motivación, la extrínseca (que parte de refuerzos externos) e intrínseca (relacionada con la sensación de logro personal y mecanismos internos).

Actualmente, la desmotivación escolar y personal del alumnado es un fenómeno que preocupa tanto a familias como docentes. Basta con observar el rendimiento y comportamiento de una gran cantidad de niños y niñas a edades cada vez más tempranas para darnos cuenta de que algo está ocurriendo.

A lo largo de mi vida he sido un alumno con fracaso escolar, un alumno brillante, maestro en una asociación con niños en situación de exclusión social y docente en colegios públicos y privados; ello me ha hecho reflexionar sobre las diferentes circunstancias que favorecen y perjudican la motivación. Bajo mi punto de vista la motivación, al igual que la resiliencia, es inestable a lo largo de la vida. Hay momentos en los que estamos más motivados y otros en los que nos cuesta encontrar esa fuerza interna que nos ayuda a conseguir nuestras metas. Con los niños y niñas ocurre exactamente lo mismo, por lo que debemos armarnos de paciencia para esos momentos en los que parecen no querer hacer nada.

Ahora bien, ¿Qué factores influyen en que la desmotivación escolar se asiente en nuestros niños y niñas? ¿Cómo influyen los distintos ámbitos de desarrollo?

La familia es el agente socializador principal por excelencia. En ella, aprendemos las normas morales y adquirimos los valores que nos van a acompañar a lo largo de la vida. El modelo familiar ha cambiado mucho en los últimos años. Existe gran cantidad de familias monoparentales en la que los niños y niñas pasan demasiado tiempo solos o con unos abuelos y abuelas que en ocasiones no tienen respuestas para las demandas académicas y personales de los niños. Incluso en familias nucleares, la escasa conciliación laboral y familiar que existe obliga a los padres y madres a recurrir a terceros para atender a sus hijos e hijas debido a que en muchas ocasiones las malas notas son una llamada de atención sobre la soledad que experimentan y no saben expresar. En ese sentido, los centros de estudio se deben convertir en espacios que vigilen tanto el desarrollo académico como personal, trabajando en consonancia con las familias  para proporcionar a los niños y niñas herramientas de gestión emocional y hábitos de trabajo autónomo.

La escuela es otro agente socializador de gran importancia que intenta ajustarse a las nuevas demandas sociales. En ese sentido quiero señalar que las distintas administraciones, no están dotando de recursos humanos necesarios a los centros que se ven saturados ante la gran diversidad del alumnado y el ratio excesivo. Es fundamental que los maestros y maestras capten la atención de los niños y niñas, convertir las aulas en espacios que desarrollen la creatividad y estimulen la curiosidad. Desgraciadamente, en ocasiones resulta muy complicado gestionar grupos muy heterogéneos y numerosos. Por supuesto, los docentes no pueden mirar a otro lado y hacer una reflexión crítica sobre su responsabilidad individual, analizando su actuación y su vocación.

Para terminar, quiero señalar que los grandes protagonistas de este asunto son los propios niños y niñas. Cada nueva generación es diferente a la anterior siendo ingenuo pensar que el método educativo que sirvió para generaciones pasadas sirve hoy en día. Evidentemente, hay aspectos que deben mantenerse como son el establecimiento de límites y el respeto a los mayores. No se puede dejar que se sobrepasen ciertas líneas y los niños y niñas deben percatarse de que todos los adultos que les rodean tienen claro lo que esperan de ellos y ellas. Personalmente creo que hay que educar desde el amor pero ello, no nos debe hacer caer en la sobreprotección. Se tiene que reforzar la autoestima del niño y ajustar su autoconcepto pero hay que evitar darle demasiado poder de decisión porque no son maduros para elegir correctamente. Desde los centros de estudio, se debe ir en consonancia  con la familia y la escuela para conseguir una formación holística de los niños y niñas. Las normas que se establezcan en un ámbito deben ser respetadas en otros.

 

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