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Pedro Bayo: “Los cuencos tibetanos son los cirujanos del sonido”

 

 

 

 

 

 

El próximo 16 de julio, Academia Teresa se convertirá en un escenario de sonido, paz y armonía, gracias al taller llevado a cabo por Pedro Bayo. Se trata de una ‘master class’ útil para el aprendizaje en el uso de cuencos tibetanos en las diferentes aplicaciones de meditación, relajación y uso personal.

Nuestro reportaje sobre Pedro Bayo podría comenzar perfectamente como un cuento. Había una vez…un rincón de Nepal…lleno de sonido, paz y armonía. De hecho, así inicia Pedro Bayo la introducción en su página CuencosHimalaya.com, que es una tienda on-line especializada en productos de Nepal. Hemos mantenido una conversación con Bayo, con el fin de conocer un poco más sobre esta práctica sonora.

Pedro Bayo es un autónomo como tantos otros trabajadores hoy en día en Albacete y, en general, en España. Regenta una empresa de Osteopatía y centro de masajes. Dentro de las terapias que aplica a sus clientes están los cuencos tibetanos. “Es un mundo desconocido todavía –dice Bayo-, pero observo cada día, cómo va siendo más visible como el yoga, pilates, reiki y otras actividades enfocadas a la relajación”.  Pedro Bayo lleva inmerso en los cuencos tibetanos aproximadamente doce años y “a través de ciertas vivencias personales los conocí”, dice el osteópata. Necesitaba encontrar, en una etapa difícil de su vida, algo que le llenara, en definitiva, “ver la vida de otra manera”.

En sus inicios comenzó a practicar reiki, yoga, etcétera, todo con el objetivo de buscar una óptica diferente de la existencia humana. “Fue a través de Paco, mi maestro en Albacete, cuando conocí el mundo de los cuencos tibetanos”, nos dice Bayo con una mirada impregnada de cariño. Se inició en el mundo de los conciertos con los cuencos, sin duda, “todo un mundo sonoro y de relax para él”. Con el tiempo y observando que este mundo le llenaba, siente la necesidad de investigar sobre estos desconocidos instrumentos para el mundo occidental. Y es cuando comienza la mayor historia de su vida: su vínculo con Nepal. Sus viajes.

Tras estudiar, analizar e investigar un poco más en profundidad estos instrumentos sonoros, inicia un camino a Nepal. “Un viaje único e irrepetible”, lo califica Bayo. Sin duda, un país espectacular en el que este creador descubrió todo lo que actualmente está poniendo en práctica.

“Cuando regresé a España, en mi primer viaje, un poco de mi alma se quedaba en este país y me prometí a mí mismo que volvería”. Y Bayo cumplió con su palabra. Se las ingenió este osteópata de profesión, para constituir una organización de viajes a un buen precio; y como las casualidades existen, la gente respondió de manera grata y ahí fue donde comenzaron sus sucesivos viajes al país enclavado en la majestuosa cordillera del Himalaya.

Nos introducimos más en el estudio de los cuencos ya que conocemos un poco más de estos desconocidos instrumentos. Cada investigador tiene sus teorías, no obstante Bayo es pragmático, sobre todo, y le gusta creer en lo que ve –nos explica-. Según Bayo, “se trata de unos cuencos de metal, con miles de años; se utilizaban en el Tibet para comer en un principio y, poco después, para uso terapéutico a raíz de que un occidental golpeara un cuenco; este hecho resultó ser una extraordinaria terapia para la mente. A día de hoy –prosigue Pedro Bayo- la fabricación de los mismos, está muy avanzada. Originalmente está confirmado que están formados estos cuencos por siete metales (oro, plata, mercurio –prohibido ya- y otros como bronce, latón zinc y cobalto).

Relata Bayo, de forma casi armónica, que cuando tocas estos cuencos, la vibración produce ondas, y como consecuencia una frecuencia y unos armónicos llegando incluso a “ser música”. Pero “se encuadra dentro de la sonoterapia”, nos confirma también. Pero, ¿por qué se le da uso terapéutico? Según la experiencia de Bayo, “todo en la vida es vibración, al cien por cien”. Los cuencos producen una vibración muy sutil –añade-.

Entramos más en profundidad en el estudio de este arte de los cuencos, y descubrimos que Occidente tiene un gran desconocimiento de esta práctica.  Bayo, en este sentido, lo tiene claro, “al igual que yo lo descubrí, habrá personas que lo hagan, no obstante, llevo mostrándoselo al mundo, a través de mi página y seguiré en esta línea”, afirma.

Investigando por internet hemos encontrado un testimonio, “las personas que han experimentado un masaje sónico con cuencos tibetanos experimentan grandes cambios, mayor claridad mental, aumento de la creatividad, mayor concentración, mayor visión de futuro y una gran sensación de paz. El resultado es un individuo más productivo, más centrado, más feliz, más sereno, más equilibrado, más en paz consigo mismo”. De hecho, Bayo califica al cuenco “como el cirujano del sonido”. Sabemos que el uso de la música como terapia se remonta a tiempos remotos y ha sido utilizado por todas las culturas y religiones sobre todo en su vertiente mística.

En este momento, estamos descubriendo todo un mundo con Pedro Bayo. Sin duda se trata de una terapia muy apropiada también para los más sensibles, los niños. Todos son especiales, pero más incluso si esos niños tienen capacidades distintas. La percepción que tienen estos menores “es sensiblemente más positiva que para todos los demás”. Bayo destaca que estos cuencos “producen un masaje sonoro que equilibra la energía de quién se expone a la vibración que emiten”. Asegura del mismo modo, que su especial sonido armoniza y equilibra el sistema nervioso, logrando disminuir y aliviar niveles de estrés alto e hipertensión. También, -añade Bayo- tienen la capacidad de sanar procesos de angustia, depresión, miedo, problemas de insomnio, concentración y en especial, se recomienda a personas muy mentales para conectarse con sus sentimientos y a quienes son hipersensibles, para comprender sus procesos personales y anímico. Además, el experto asegura que, mejora y alivia trastornos a nivel de articulaciones y huesos.

Una vez que hemos aprendido más sobre estos instrumentos, hemos observado a través de la mirada de Bayo, que en nuestra época, aquí en Occidente, estas prácticas aunque están de moda, muchas veces están impregnadas de malentendidos, errores y modernas supersticiones, vacuos esoterismos. Bayo muestra un poco de escepticismo ante esto, de hecho “para mí es una herramienta para desbloquear mi cuerpo, para que esté en paz y esta paz me sirva para ir conociéndome”, confirma el osteópata.

Asimismo, este conquense afirma que “hay una explicación científica para que no haya malentendidos”. Se ha comprobado que al tocar estos cuencos, está demostrado (mediante un afinador cromático) que emiten notas musicales similares a las de una guitarra”, y al tener tanta vibración por el choque de partículas, es el único instrumento que produce armónicos (fa, re menor, etcétera).

Estaríamos más tiempo escuchando a Bayo, pues ha resultado ser un tema que nos ha llamado la atención, al igual que su país de origen. Pero como todo cuento, tiene un final, y este es un final feliz. De hecho, queda mucho por conocer, y por ello el próximo 16 de julio Pedro Bayo ofrecerá un taller de meditación en Academia Teresa. Nosotros asistiremos, por lo que os esperamos con las puertas abiertas y, juntos, hacer un viaje por el maravilloso mundo del Himalaya.

 

 

 

 

 

 

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